Seductor
El poder de seducción de Einstein era notable. Gozaba de la admiración de muchas mujeres, a las que entretenía tocando el violín o contando anécdotas. Junto a la faceta seductora, sin embargo, convivía un lado oscuro y cruel .
Una vez le dijo a un amigo “El matrimonio es el intento fallido de hacer que un accidente se convierta en algo duradero”.
Y en un poema dice: “La moraleja de la historia es que la mitad superior (del cuerpo) piensa y hace planes, pero la mitad inferior determina nuestro destino”.
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